
Un proyecto de ley presentado por la senadora Amanda Isidori busca que se declare de interés nacional la cría del jabalí.
La iniciativa pretende darle a la existencia de este animal en nuestro territorio nacional un sentido económico diferente al simplemente cinegético (actividades de caza), generando así en su cría y posterior elaboración un ingreso sustentable y sostenido para los productores de varias regiones del país, debido a las posibilidades de comercialización interna y externa que posee.
En términos cualitativos, el Jabalí, al igual que otras carnes exóticas como el ciervo, la liebre, el caballo, el conejo, el ñandú, y sus subproductos, es plausible de generar un alto valor agregado; y puede comercializarse mediante cortes en fresco, congelados, envasados y ahumados.
Para el mercado de exportación, el jabalí constituye una carne diferenciable destinada a la franja de consumidores no tradicionales, capaces de afrontar un mayor precio que el del cerdo común.
Los potenciales mercados extranjeros son amplios, sobre todo los países de la Unión Europea y Asia, para quienes la inclusión de estos animales en su dieta no constituye nada fuera de lo común. La carne de cerdo es la más consumida a nivel mundial.
Para el caso del mercado interno, una posibilidad que se presenta es la cruza entre jabalíes y cerdos, que permite también una carne diferente y un mayor rendimiento en res.
Hay que tener en cuenta, además, que el jabalí no corre peligro de extinción, y que lo que se pretende es aumentar su descendencia, claro está que, controlada, ya sea en cautiverio o semicautiverio, pues el peligro no es por su especie sino por los daños que puede ocasionar su superpoblación.